Historia de la Educación de Adultos

En el comienzo del Siglo XX, el 79.6% de la población de la Isla no sabía leer ni escribir. La isla de Puerto Rico ocupaba el sexto lugar en orden descendente en cuanto al porcentaje de analfabetismo en los países de América.

Era necesario elevar el índice de escolaridad de la población, para propiciar el progreso económico, social y espiritual de la ciudadanía. Por esto, los gobernantes propulsaron legislación para mejorar la educación y la calidad de vida de los puertorriqueños.

En el 1901 se aprobó una ley para establecer escuelas nocturnas para estudiantes que no podían asistir a clases durante el día.

En el 1902 se establecieron escuelas especiales para adultos. De éstas las más importantes eran las nocturnas que continuaron hasta el 1911.

En el 1914 la matrícula de adultos ascendió a 24,244 estudiantes de los cuales 12,842 eran mayores de 18 años. Además de las escuelas nocturnas puramente académicas, existían 12 escuelas industriales nocturnas con un currículo vocacional que ofrecía los cursos de plomería, albañilería, dibujo lineal y carpintería para hombres y costura para mujeres.

En el 1915 se desarrolló una intensa campaña de alfabetización. Los maestros rurales ofrecían en sus escuelas clases para adultos, sin recibir remuneración alguna. Se instruyó a los supervisores a fin de que dedicaran la mayor parte de su tiempo a la escuela rural, para ayudar a los campesinos a mejorar sus condiciones de vida por medio de la educación. La escuela rural se convirtió en el centro social del barrio y se mejoraron las condiciones higiénicas del hogar campesino y de la comunidad.

En el 1919 la legislatura asignó $5 mil para establecer escuelas de adultos, aumentando dicha partida, a $25 mil en el 1925. Aún en el 1920, de una población de 1,299,809 habitantes, el 55 por ciento era analfabeta.

En el 1926 se intensificó la campaña de alfabetización y se involucró a la comunidad en la misma. Surgió una cruzada cívica con el propósito de enseñar a leer y a escribir. Una de las notas más simpáticas de dicha campaña fue la proporcionada por estudiantes de escuelas secundarias de Vieques y Caguas, quienes abrieron, costearon y enseñaron en escuelas nocturnas para analfabetos. En cada municipalidad se nombró una Junta para dirigir la campaña. En algunas municipalidades, era deber de cada maestro de la zona rural, enseñar a uno o dos analfabetos y en algunos pueblos como Camuy y Hatillo se les exigía alfabetizar hasta cinco adultos.

A pesar de las limitaciones económicas, se continuó prestando atención a la educación de adultos durante la década del 1920 al 1930. En el 1938 se creó el Negociado de Educación de Adultos. Éste establece tres tipos de escuelas de adultos: para analfabetos, para la enseñanza de Inglés y para cursos especiales. La lectura recibe la mayor atención en el currículo. En el 1939 se reorganizó el Negociado y tomó el nombre de Negociado de Adultos y Servicios de Extensión. Bajo la dirección de este nuevo Negociado estaban las Escuelas de Adultos y las de Extensión, el Programa de Exámenes Libres, La Escuela del Aire y los Servicios de Educación Audiovisual.

La "Puerto Rico Emergency Relief Administration" (PRERA) fue una entidad federal que ayudó al Departamento de Instrucción a aminorar el analfabetismo entre la década del 1930 al 1940. Esta nueva agencia estableció 22 campamentos localizados en distintos puntos de la Isla. Con estos campamentos se intensificó la educación para adultos.

Al terminar la década del 1930 el índice de analfabetismo era 31.5 por ciento. Se redujo el analfabetismo en un 10.1 por ciento al compararlo con el porcentaje de inicio de la década.

En la década de los cuarenta ocurren cambios profundos en la sociedad puertorriqueña. Comienza la transformación de una sociedad agraria a una industrial y se crean nuevas oportunidades de empleo. Se hace consciente al puertorriqueño sobre la necesidad de una mejor educación para adaptarse al desarrollo industrial que se vislumbra. Se construyen estructuras físicas como bases militares, carreteras y otro tipo de infraestructuras relacionadas, tanto con el conflicto bélico como con la construcción de fábricas. Se inician programas como Ayuda Mutua y Esfuerzo Propio donde los ciudadanos aprenden a compartir, dialogar y mejorar sus condiciones de vida mediante la cooperación y el esfuerzo propio.

El índice de analfabetismo desciende a 24.7 por ciento según el Censo de 1950. En la década de 1950 a 1960 la educación del pueblo continúa como una de las primeras prioridades del gobierno. En mayo de 1953 se aprobó la ley núm. 24 que dio un gran impulso a la educación de los adultos. Se asignaron mediante dicha ley, fondos para sufragar los gastos de funcionamiento de un programa dirigido a la enseñanza de analfabetos.

La Carta Circular Núm. 1 del 6 de julio de 1954 transfirió el Programa de Escuela Elemental para Adultos, del Negociado de Extensión Escolar, a la Oficina del Director del Programa de Alfabetización.

El Programa de Extensión Educativa fue organizado por acción administrativa en mayo de 1958 y se ubicó bajo la dirección de un Secretario Auxiliar que respondía directamente al Subsecretario de Instrucción.

Para el año 1960 el analfabetismo se redujo un poco más debido a la asignación de fondos para el Programa. El censo poblacional realizado en el año 1970 reveló que en Puerto Rico existía un 10.8 por ciento de analfabetismo en una población de 2,712,033.

Para el 1980 la población de Puerto Rico aumentó a 3,196,520, por lo que el por ciento de analfabetismo según el Censo Federal fue 11.5 por ciento. En esta década se creó el Componente de Alfabetización. En el mismo, se redactaron propuestas diversas para continuar disminuyendo el analfabetismo usando estrategias innovadoras. Entre ellas:

Uno Enseña a Otro - estudiantes de escuela superior supervisados por maestros impartían clases y recibían ½ crédito por semestre

Educación para Adultos Deambulantes - se impartían las clases en los albergues y centros. (sufragado con fondos federales por la Ley Mc Kenney)

Alfabetización en Marcha - se combinó lo académico con artesanía

Alfabetización desde la Biblioteca Pública - maestros ofrecen las clases en las bibliotecas públicas En el 1990 se observó una reducción en el analfabetismo de 1.14 por ciento, (de 11.5% a 10.36%). En esta década las clases se ofrecieron a través de las Escuelas Nocturnas, Academias de Adultos, Centros de Servicios Educativos y el Proyecto de Ciudadanos Voluntarios.

Analfabetismo por municipios censo 1990 - En este Proyecto se adiestró a familiares de personas analfabetas y ciudadanos en general para que ellos mismos impartieran las clases en un ambiente de más confianza a aquellos participantes que no podían asistir a las escuelas de adultos. Durante estos años se alfabetizó a 66,440 adultos.

En el año 2000 no se incluyó en el formulario del Censo Federal la pregunta sobre el analfabetismo. Por tal razón, el Departamento de Educación se quedó sin esta herramienta tan importante para ver el fruto de su esfuerzo. No obstante, se intensificó la campaña para erradicar el analfabetismo y se crea el Proyecto de Alfabetización.

De agosto de 2001 a mayo de 2005 se atendieron 42,334 adultos. A través de un currículo completamente nuevo llamado "La Magia de Leer", en el cual se utiliza el método de lectoescritura la integración de las matemáticas, utilizando juegos didácticos y el ábaco vertical ofrecimiento de las clases en todo lugar disponible y en horarios flexibles alianzas con otras agencias de gobierno.

A través de las décadas, la lucha para erradicar el analfabetismo de nuestro País ha sido ardua. El Departamento ha tenido limitaciones, ha enfrentado obstáculos, pero también, ha tenido la cooperación de mucha gente que ha dado lo mejor de sus conocimientos, tiempo y esfuerzo para continuar con esta batalla hasta llegar a la meta.

Información tomada de "Educación de Adultos en Puerto Rico Breve Historia", Domingo Ortiz, 1990